La libertad no es gratis y el software libre tampoco tiene por qué serlo

Hoy traemos un nuevo artículo de opinión de Linux Voice. Está escrito por Simon Phipps, expresidente del Open Source Initiative y miembro del Open Right Group. En esta ocasión se trata el clásico tema de que libre no significa gratis.


La libertad no es gratis (y el software libre tampoco tiene por qué serlo)

Una de las preguntas más comunes en las listas de correo de soporte y los foros que sigo en grandes proyectos de código abierto, están relacionadas con pagar por programas de código abierto. Cuando alguien ve CDs a la venta en eBay, por ejemplo, asumen que debe ser un timo. Esa vieja confusión en la terminología del software libre les lleva a creer que está mal cobrar por le software (este no es más que otro de los problemas que vienen del término ambiguo ‘Software Libre’ [en inglés, libre y gratis usan la misma palabra: free]).

Como he escrito en otras ocasiones aquí, en efecto existen timos en Internet en torno al software de código abierto. Pero cobrar por el software en sí no es uno de ellos. Está permitido (implícitamente en la definición de Software Libre y explícitamente en la definición de Código Abierto) y, aunque esto no es objetivo, la libertad para cobrar dinero es una importante consecuencia de la presencia de la libertad en el software. Si no tienes permiso para hacerlo, eso es un buen diagnóstico de su ausencia. Como dice el proyecto GNU, «animamos a la gente que redistribuye software libre a cobrar tanto como quieran o puedan. Si una licencia no permite a los usuarios hacer copias y venderlas, es una licencia no-libre».

Ser libre para cobrar por enviar software es tan fundamental que todo el mundo tiene la libertad de hacerlo (incluyendo a precio cero). Eso lo hace antieconómico de cobrar a no ser que estés añadiendo un servicio de valor añadido, así como que cualquiera pueda coger el mismo software sin tener que pagarte. El valor de cualquier producto se decide por los márgenes y si estás compitiendo con algo a coste cero, lo máximo que puedes cobrar es lo mismo: cero. Pero puedes cobrar si añades algo de valor. Grabar un CD y enviarlo por correo, por ejemplo, puede ser un servicio con valor si tienes una mala conexión.

Pocos proyectos tienen reparos en que vendas su software. Mozilla preferiría que no intentaras vender Firefox, por ejemplo, y usa su marca comercial como herramienta para prevenirlo. Aunque hay excelentes argumentos a ambos sentidos, ya que Firefox es auténticamente de código abierto, los desarrolladores han cogido el código, han eliminado la marca comercial de Mozilla y han publicado una versión del navegador con nombres como IceWeasel y IceCat, así se puede incluir en GNU/Linux Debian. Eso no es lo que se puede vender; es sólo para estar completamente seguros de que no puede haber dudas en las credenciales del código abierto de Debian.

Beneficios deshonestos

Aunque se trata de una parte básica de la libertad del software, una razón por la que la gente piensa que no está permitido es que no es común en el software de código abierto. Incluso incluir publicidad en el software se considera de mal gusto en el código abierto y, ya que cualquier desarrollador puede conseguir el mismo código y sencillamente eliminarla, no es común en plataformas abiertas.

Así es como podemos ver que Windows 10, aunque sea aparentemente «gratis», no es libre en ningún sentido en el que realmente proporcione libertad. Según los relatos, la nueva versión incluye publicidad en una aplicación tan básica como la calculadora (e incluso en el solitario) junto a una solicitud del pago de una suscripción anual para dejar de mostrarlos. Sin acceso al código fuente, no hay forma de evitar esto. ¡Ver anuncios como este es un indicador bastante bueno de que tu programa no viene con libertad de software incluida!

Elegiste… mal

Así que, por favor, no escribas para quejarte cuando veas programas de código abierto a la venta. Es perfectamente legítimo hacerlo y no hay nada que cualquier comunidad del código abierto pueda (o deba) hacer para evitarlo, a parte de que ellos mismos pongan el software gratis para hacer la práctica antieconómica. Con el software y el servicio propietarios, el antiguo refrán de que si estás usando algo gratis, no eres un cliente, eres el producto, es cierto. Cuando incluso tu calculadora quiere cobrarte dinero, sabes que algo anda mal. Tienes la opción de elegir: úsala.